
Huí, sí. Me fuí corriendo. Había que hacer algo y decidí irme corriendo.
Me miraban, estaban esperando de mí una reacción. Luego de un momento lo decidí. Me costó salir, pero lo hice, me fuí corriendo.
En ese momento que me tomé no lo pensé, sólo lo sentí, tenía que salir de allí, irme, fugarme, huir. Y lo hice.
Estaba nerviosa, me miraban y me estaban quemando dentro. Y el fuego se expandía, acá en mi cabeza, allá cerca del pecho, en todos lados, en cada centímetro. Y no me dejaba pensar, por eso no pude reflexionarlo, sólo me paso, y después me sentí como viento dando en todos lados y lo supe, estaba huyendo y corría. Y me costó pero me fuí.
No sé que habrá pasado con mi cuerpo... lo deje en ese redondo de fuego que tanto mal me hacía.
-nosextraño-
...
Esos momentos donde uno quiere salirse de si mismo, desde el pecho, para volar, para ser viento.
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Preciosa imagen y buen texto
ResponderEliminarun placer leerte.
feliz semana.
Es fuerte eso de extrañarse. Y es real.
ResponderEliminarUn abrazo grande y buenos días por llegar.
A veces no queda más que huir, eso seguro! pero cuando se huye hay que resolver desde afuera.
ResponderEliminarUn beso señorita!
Espero verla en poco tiempo.
Dale Noe, gracias.
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